Reflexión final sobre A dos metros bajo tierra (Six Feet Under)
Hace poco más de 48 horas que he finalizado el último capítulo de la última temporada de “A dos metros bajo tierra”.
Hablar sobre “Six Feet Under” traspasa el mero comentario sobre la serie y desemboca inevitablemente en un plano filosófico. Más allá de los personajes, los guiones, la producción impecable, las historias con todo el dolor, el drama y la ternura, la serie traspasa la pantalla y te atraviesa la carne. Y te deja señal.
Me encuentro en un estado emocional extraño y no por ello desconocido para mi. Creo que hacía muchos años que no me sentía tan sensible y tan frontalmente consciente de lo que significa la vida y la muerte. Pero tuve una época en que pensaba mucho en el tema. Aunque creo que no logré alcanzar la madurez con la que ahora lo afronto.
Tras el visionado completo de la serie, y con la perspectiva global que ahora tengo de la misma, puedo decir que si no es la mejor serie que he visto jamás (cosa que no diré, seria muy fácil al tenerla tan reciente e intensamente presente en estos momentos) es la que más ha influido directamente sobre mi ser, mi espíritu o psique.
Ya sabía que la vida es corta, tiene un final, vaya, que la finitud es precisamente lo que la define.
Ya sabía que por eso mismo debes aprovechar tu tiempo, y debes vivir el momento.
Pero creo haber entendido que aparte de tener el conocimiento intelectual sobre la vida, el nacimiento y la inevitabilidad de la muerte, debes sentirlo. Es entonces cuando somos algo más que simios que pasan por un planeta con la arrogante amnesia de ignorar que todo se acaba. Hemos olvidado que nuestro futuro y presente es finito. Es difícil aceptarlo, pero con el simple hecho de afrontarlo empiezas a vivir más intensamente.
Es bueno saber que la vida se acaba así como la juventud, la alegría pero del mismo modo el dolor, el rencor o en todo caso, que sólo permanecen durante un tiempo y en forma de recuerdo o marca que puede afectarnos en buena parte según nuestra capacidad de relativizarlos y que nos pueden ayudar a sentirnos más vivos. Six Feet Under me ha ayudado en ese sentido y a apreciar ese gran privilegio que es la vida.
Y notar esa conexión con el resto de seres humanos, empatizar con mi especie a través de un continuo sentirse identificado con los personajes y situaciones.
La serie también es muy buena relativizando las relaciones, desmitificando valores y dogmas, mostrándonos unos hombres y mujeres que para nada son perfectos, que yerran continuamente, aman, odian y sufren. Como la vida misma vaya, y en cierta manera todo ello te ayuda a sentirte aliviado de la presión que muchas veces nosotros mismos nos aplicamos y aplicamos a nuestros seres queridos, y es que en la vida al final hacemos lo que buenamente podemos, y superamos nuestros miedos con mayor o menor éxito.
Si no has visto la serie, mírala. Hazte ese favor.
http://www.hbo.com/sixfeetunder/






Hay un dialogo entre Brenda y Nate en un capítulo de la tercera temporada que resume en un par de líneas todo el sentimiento que ronda esta serie en sus cinco temporadas:
- Brenda: Pienso algo sobre la vida.
- Nate: Que?
- B: Se trata básicamente de aprovechar las oportunidades. Las oportunidades lo son todo.
Todo aquello que no hicimos, aquellos besos que nnunca dimos, aquel trabajo que rechazamos, aquel tren que perdimos, aquellas palabras que nunca fueron pronunciadas…
Nunca ha habido ni nunca habrá algo como Six Feet Under.
Jose
15/08/2009 a 20:19
Si, se pueden sacar muchas conclusiones y enseñanzas, y cada cual seguro que tiene las suyas propias y favoritas, pero si se tuviese que resumir una conclusión general y que coincide por lo que he hablado con la de otras personas que han visto la serie es lo que tu dices.
1 saludo!
Carlos
17/08/2009 a 20:19
Es curiós, pero al llegir-ho m’ha resultat un sentiment molt proper…
Després de passar-mos la vida lluitant, la majoria de vegades contra natros mateixos, arriba un moment en que una tranquil.ltat serena ho envaeix tot…
A diferiència del que podiem imaginar fa tan sols un parell d’anys enrere, tot cobra sentit per sí mateix.
I sembla estrany veure’t en aquest nou estadi de conciència, pero suposo que la vida es així,passa…
Ens fem grans però tenim la gran ventatja de tenir uns bons sediments on poder edificar la casa del nostre jo més íntim…
mayteqg
28/08/2009 a 10:38